Una densa nube de polvo proveniente del Sahara ha impactado la isla de Creta y otras regiones de Grecia, tiñendo el cielo de un tono naranja rojizo y generando condiciones inusuales en el ambiente.
El fenómeno ha provocado una reducción drástica en la visibilidad, lo que derivó en la interrupción de vuelos en distintos aeropuertos del país, afectando operaciones aéreas y generando retrasos.

