Un jurado de Los Ángeles ha ordenado a Meta y a Google pagar 3 millones de dólares a una mujer de 20 años que alegó que se volvió adicta a Instagram y YouTube cuando era niña.
El jurado declaró a las empresas responsables de las características de diseño del producto que perjudicaron su salud mental.
La demandante, Kaley GM, testificó que las aplicaciones reemplazaron sus pasatiempos y contribuyeron a la ansiedad y la depresión.

