Este 2 de marzo se cumplen 20 años del caso conocido como el “asesino de Cumbres”, que conmocionó a Monterrey y a todo el país en 2006. Diego Santoy fue sentenciado inicialmente a 138 años de prisión por el homicidio de los hermanos Peña Coss, de 7 y 3 años, el intento de homicidio contra Érika Peña Coss y el secuestro de la empleada doméstica de la familia. Posteriormente, la condena fue reducida a 71 años, de los cuales, por ley, deberá cumplir 40 años en reclusión.
La madrugada del 2 de marzo de 2006, Santoy irrumpió en la vivienda ubicada en la colonia Cumbres, en Monterrey. De acuerdo con las investigaciones, atacó y privó de la vida a los dos menores, hirió gravemente a Érika y privó de la libertad a la trabajadora del hogar, mientras los padres se encontraban fuera de la ciudad. El caso generó un amplio debate público y mediático que marcó a Nuevo León durante años.
Hoy, a sus 41 años, Santoy ha cumplido la mitad del tiempo efectivo que deberá permanecer en prisión y podría recuperar su libertad en 2046. A dos décadas de los hechos, el caso continúa siendo uno de los episodios criminales más impactantes en la historia reciente de México.

