La Corte Suprema de Estados Unidos determinó que la Administración del presidente Donald Trump no tiene facultades para imponer aranceles globales de manera unilateral, poniendo fin a una de las políticas comerciales más controvertidas de su mandato.
El fallo invalida en particular los llamados “aranceles recíprocos”, una medida que buscaba aplicar gravámenes amplios a diversos países bajo el argumento de equilibrar las condiciones del comercio internacional. Con esta decisión, quedan sin efecto los aranceles que afectaban a naciones como México, Canadá y China.
La resolución representa un revés significativo para la estrategia comercial de la Administración, que había defendido los aranceles como una herramienta para proteger la industria nacional y presionar a sus socios comerciales en negociaciones bilaterales.

